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DEMUESTRAN QUE EL TOPILLO CAMPESINO CONTRIBUYE AL AUMENTO DE LA TULAREMIA EN EL MEDIO AGRARIO

 Fuente: Gabinete de Comunicación de la UVa

Un equipo de investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (iuFOR), liderado por investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa), ha demostrado que el topillo campesino (Microtus arvalis) es capaz de amplificar la presencia de la bacteria Francisella tularensis, causante de una enfermedad infecciosa que afecta a animales y personas: la tularemia.

En una investigación publicada en el último número de la revista Emerging Infectious Diseases, los investigadores describen el análisis de muestras de topillos de la provincia de Palencia tomadas entre 2013 y 2015, coincidiendo con una explosión demográfica del topillo campesino en Castilla y León. Utilizando muestras de tejidos (hígado y bazo de estos animales) y técnicas moleculares, han profundizado en la presencia de la bacteria Francisella tularensis y su relación con la densidad poblacional de estos roedores.

Los resultados indican que la prevalencia media de la bacteria en el topillo campesino durante esos años fue del 20.16%, e, incluso, del 33% durante un pico poblacional que tuvo lugar en julio de 2014.

De forma general, la enfermedad en personas comienza con síntomas inespecíficos, mayoritariamente tipo gripal, que varían en función de la vía de transmisión y la mayoría de los casos curan con el tratamiento antibiótico adecuado.

“Las personas se pueden infectar por diferentes vías, como son la inhalación de aerosoles y material vegetal o tierra infectada, el contacto con animales muertos, por ingestión de agua contaminada, así como la picadura de vectores de transmisión como garrapatas y mosquitos”, explica la investigadora pre-doctoral de la UVa Ruth Rodríguez-Pastor.

Brotes en Castilla y León

Dos grandes brotes de tularemia han sacudido Castilla y León en los últimos años: uno entre 1997 y 1998, y el segundo entre 2007 y 2008. En total fueron más de mil las personas afectadas por la enfermedad, notificadas de manera oficial. “El primer brote fue principalmente atribuido a la manipulación de liebres de caza, mientras que el segundo a un aumento de la abundancia del topillo campesino”, señala Rodríguez-Pastor.

Posteriormente, en 2014, volvieron a aumentar los casos de tularemia en humanos, con 95 pacientes confirmados, en un momento en que se registró de nuevo un aumento “significativo” de la población de topillo.

Según los autores, esta investigación pone de manifiesto que el topillo campesino tiene un papel clave en la transmisión y en la amplificación de la bacteria en los medios agrarios de Castilla y León, donde esta especie de roedor está ampliamente distribuida. La amplificación del patógeno en el medio se produce principalmente durante las plagas, cuando se alcanzan densidades de hasta 1.000 topillos por hectárea, de los cuales un tercio puede ser portador de Francisella tularensis.

“Por tanto, es importante llevar a cabo un seguimiento de las poblaciones de topillo campesino para prevenir los brotes de tularemia, tratando de reducir la exposición de las personas a dicha enfermedad”, agrega la investigadora.

Además de investigadores de iuFOR y Universidad de Valladolid, en el trabajo han participado científicos del CSIC (IREC), del Instituto de Salud Carlos III (Madrid), y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-la-Mancha.

Ruth Rodríguez-Pastor, Raquel Escudero, Dolors Vidal, François Mougeot, Beatriz Arroyo, Xavier Lambin, Ave Maria Vila-Coro, Isabel Rodríguez-Moreno, Pedro Anda y Juan J. Luque-Larena. Density-Dependent Prevalence of Francisella tularensis in Fluctuating Vole Populations, Northwestern Spain. Emerging Infectious Diseases. DOI: https://doi.org/10.3201/eid2308.161194

UNA NUEVA METODOLOGÍA AMPLÍA EL CONOCIMIENTO SOBRE HERRAMIENTAS CREADAS HACE 1,7 MILLONES DE AÑOS

Fuente: Gabinete de Comunicación de la UVa

Para conocer la forma de vida de los primeros grupos humanos, las herramientas de piedra constituyen una valiosa fuente de información. Hace 1,7 millones de años, las primeras comunidades de Homo ergaster comienzan a desarrollar una nueva tecnología, conocida como Achelense, basada en herramientas grandes, pesadas y complejas. Estos nuevos objetos, entre los que destaca el hacha de mano o bifaz, suponen un gran avance respecto a los cantos tallados fabricados durante el Olduvayense, periodo anterior. 

Un equipo arqueológico de la Universidad de Valladolid ha desarrollado nueva metodología de análisis para estudiar las primeras herramientas fabricadas por el Homo ergaster. Esta nueva técnica de estudio ha sido aplicada en el yacimiento FLK West (Frida Leakey Korongo West), localizado en la garganta del Olduvai (Tanzania). Los resultados han sido publicados en la prestigiosa revista científica PLOS ONE.

Hace 1,7 millones de años, en Olduvai existía un gran lago alimentado por ríos estacionales. Allí convivían tres especies de homínidos, Homo ergaster, Homo habilis y Paranthropus boisei. Solo la primera era capaz de fabricar herramientas achelenses, lo que les otorgó una mayor capacidad de adaptación a la sabana, al aprovechar mejor sus recursos con esta floreciente industria lítica. En el yacimiento de FLK West, localizado en el tramo bajo de unos de los principales cursos fluviales que desembocaba en el salobre lago, se han hallado decenas de objetos tallados por el Homo ergaster.

Orígenes
“Hasta ahora se sabía muy poco sobre los mecanismos tecno-económicos que habían desencadenado el origen del Achelense, entendido como la aparición de una panoplia de herramientas de piedra grandes y pesadas", explica Policarpo Sánchez, primer firmante del estudio. El equipo de investigación de la Universidad de Valladolid ha contribuido a ampliar el conocimiento de los procesos de fabricación y uso de las primeras herramientas achelenses.

Se han estudiado 84 utensilios, un porcentaje significativo del total de los primeros útiles achelenses. Los arqueólogos únicamente han encontrado unos pocos centenares de grandes utensilios correspondientes a este momento germinal del Achelense hace 1,7 millones de ańos.La mayor parte de los restos arqueológicos encontrados en FLK West están depositados en la estación española Emiliano Aguirre, en Tanzania, aunque algunas pocas se han trasladado a la UVa para su restauración y posterior estudio. El equipo investigador se encuentra actualmente en una nueva campaña arqueológica en FLK West.

Esta publicación es el resultado de los trabajos arqueológicos que un equipo de investigadores del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UVa, encabezado por el profesor Fernando Díez Martín, está llevando a cabo ininterrumpidamente desde 2012 en el yacimiento achelense de FLK West, en Olduvai (Tanzania).

Estas labores de excavación e investigación se enmarcan dentro del proyecto I+D Los primeros humanos y su evolución del Olduvayense al Achelense: Un proyecto paleoantropológico en la garganta de Olduvai, Tanzania, coordinado por el profesor de la Universidad Complutense de Madrid Manuel Domínguez Rodrigo, y en el que participan otros centros nacionales (Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, Instituto de Evolución en África y Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana) e internacionales (Universidad de Dar es Salaam, Tanzania; Universidad de Calgary, Canadá; Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos).

El uso y la forma
De los 84 objetos estudiados, cuatro son bifaces, uno concretamente cumple todos los estándares clásicos. El bifaz es una piedra tallada con dos filos que convergen en un extremo apuntado. “Podemos afirmar que se trata de la herramienta más exigente a nivel técnico y formal”, explica Sánchez.

Junto a la descripción de los objetos líticos, el equipo investigador ha tratado de responder a la pregunta sobre cómo pudieron ser utilizadas estas herramientas y si su uso condicionó su forma o viceversa. El equipo científico ha divido los objetos en tres grandes grupos en función de cómo pudieron ser empleados: los que apoyan el filo sobre la materia a transformar, como los actuales cuchillos; los que dejan caer el filo para trocear por golpeó, como un hacha; y aquellos que emplean ambas acciones.

El Achelense
El Achelense es el fenómeno tecnológico de más éxito adaptativo dentro de la evolución del ser humano, pues pervive en el registro arqueológico durante más de 1,5 millones de años, desde hace 1,7 millones de años a 200.000 años del tiempo actual. Se expande por África y Eurosasia, conforme los continentes son colonizados, y diferentes especies de homínidos lo desarrollan. El origen del Achelense alumbra la aparición de un comportamiento complejo, asociado a nuevas y avanzadas competencias cognitivas, comunicativas, sociales y económicas.

Las primeras evidencias de este trascendental cambio tecnológico, datadas hace 1,7 millones de años, han sido encontradas en tres yacimientos del Este de África: FLK West, en Olduvai (Tanzania), Kokiselei 4 (Kenia) y Konso Gardula A6-1 (Etiopia). De estos tres yacimientos, el tanzano ha proporcionado las evidencias más sólidas, abundantes y mejor contextualizadas que hacen de este yacimiento un lugar excepcional para conocer el origen del Achelense.

Policarpo Sánchez Yustos, Fernando Díez Martín, Manuel Domínguez Rodrigo, Javier Duque, Cristina Fraile, Isabel Díaz, Sara de Francisco, Enrique Baquedano, Audax Mabulla, ‘The Origin of the Acheulean. Techno-functional Study of the FLK West Lithic Record (Olduvai, Tanzania)’, PLOS ONE (2017).

DE PULPA DE REMOLACHA A COSMÉTICO: UN INVESTIGADOR DE LA UVa CREA UNA BIOREFINERÍA PARA VALORIZAR RESIDUOS DE LA INDUSTRIA AZUCARERA

Fuente: Innnovadores-Diario de Valladolid-El mundo

Los desechos tienen derecho a vivir una segunda oportunidad. Y más en tiempos de crisis. Agudizar el ingenio y buscar esa salida que, además de revalorizar el producto, sea sostenible es una necesidad.

Eso es lo que ha hecho el investigador de la Universidad de Valladolid (UVA) Alberto Romero, que ha creado Cathycel, una biorefinería para valorizar residuos de la industria azucarera.

En concreto propone aprovechar la pulpa de remolacha y convertirla en sorbitol, un producto interesante para la industria cosmética, farmacéutica y alimentaria, además de ser un edulcorante de bajo poder calórico.

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UNA TESIS DOCTORAL DESCIFRA EL FUNCIONAMIENTO INTERNO DE LOS PINARES DE REPOBLACIÓN

Fuente: Gabinete de Comunicación de la UVa

Un tesis doctoral defendida en el Instituto Universitario de Gestión Forestal Sostenible de la Universidad de Valladolid (Campus de Palencia) revela los principales factores que afectan al desarrollo de los pinares de repoblación.

El estudio, elaborado por Teresa de los Bueis, aporta información muy valiosa para la gestión sostenible de estas plantaciones que por su carácter inminentemente protector —a priori no comercial— se desconocía hasta el momento.

El secreto está en el suelo

El pino carrasco y el pino silvestre —dos especies de sobra conocidas en nuestro país— tienen en común que fueron ampliamente utilizadas desde mediados del siglo XX para repoblar, respectivamente, antiguos encinares y robledales que, después de ser deforestados para uso agrícola o aprovechamiento de leñas, sufrían serios problemas de erosión.

Hoy en día, estos pinares están ampliamente asentados y a punto de alcanzar la madurez, por ello es indispensable conocer con profundidad qué relación hay entre los factores del medio y su crecimiento, de manera que sea posible proponer una gestión sostenible para los años venideros.

“Hemos detectado que los parámetros bioquímicos del suelo son factores determinantes de la productividad forestal porque afectan a la actividad de las bacterias y hongos encargados de la descomposición de la materia orgánica”, comenta la doctora Teresa de los Bueis que ha conseguido con su investigación dar una respuesta sólida a cómo funcionan estos ecosistemas.

Según los resultados de su tesis el agua es el factor limitante para la actividad descomponedora en las plantaciones de pino carrasco, sin embargo en las zonas de pino silvestre no es el agua, sino la elevada acidez del suelo la que actúa como limitante de estos procesos.


El manejo silvícola: una posible solución
“Los clareos que conllevan alteración de la densidad de estas plantaciones tienen un impacto sobre el ciclo de nutrientes en el suelo”, asegura la investigadora; y es que en el caso del pino carrasco el simple hecho de “abrir” el bosque facilitaría la incorporación del agua de lluvia al suelo, mejorando así las condiciones para la descomposición de la materia orgánica.

En el caso del pino silvestre la acidez del suelo podría corregirse con la incorporación paulatina de robles

LA UVa, EN EL GRUPO INTERNACIONAL QUE PUBLICA EL PRIMER ATLAS ESPECIALIZADO EN EL BONOBO

Fuente: Gabinete de Comunicación de la UVa

Investigadores del Laboratorio de Anatomía Comparada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid (UVa) forman parte del grupo internacional que ha publicado el primer atlas musculo-esquelético del bonobo o chimpancé pigmeo (‘Pan paniscus’), una especie de simio en peligro de extinción que, junto al chimpancé común, es el pariente vivo más próximo genéticamente a los seres humanos

De hecho, en este Laboratorio de la UVa se han gestado publicaciones especializadas sobre el gorila, el chimpancé, el orangután o el gibón, algunas únicas en el mundo, gracias a la donación de ejemplares que fallecen en diversos zoos de España, con los que la Universidad ha suscrito convenios.

Anualmente, el Laboratorio organiza jornadas de disección a las que acuden investigadores de diversos países, principalmente Estados Unidos.La UVa forma parte de este equipo internacional en el que participan otras cinco universidades de Estados Unidos, Bélgica y Alemania, ya que cuenta con una amplia experiencia en la disección y estudio de primates.

En el caso del bonobo, según explica el responsable del Laboratorio de Anatomía Comparada y del Museo de Anatomía de la UVa, Juan Francisco Pastor, “no es una especie presente en los zoos españoles aunque a nivel europeo hay varios centros en Bélgica, Francia y Alemania que los tienen”.

En concreto, los profesores Pastor y Félix de Paz participaron en el análisis de tres ejemplares adultos, cuatro infantiles y dos fetos de bonobo donados por el parque zoológico de Amberes (Bélgica), tras ser invitados a unas Jornadas de Disección Anatómica en esta ciudad el pasado año.

De estas jornadas intensivas, que se prolongaron a lo largo de diez días, salieron varios artículos científicos y una publicación especializada en la especie con una parte de descripción donde se detallan los músculos y huesos de los animales (aspectos como su situación, pesos y medidas) y una parte de atlas donde se exponen las disecciones practicadas.

Una especie muy particular
Los bonobos son una de las dos especies que componen el género de los chimpancés, junto con el chimpancé común (‘Pan troglodytes’). Ambas son especies cercanas, ya que se separaron hace apenas un millón de años.

Sin embargo, sus comportamientos sociales son muy diferentes: mientras que el chimpancé tiene un comportamiento más agresivo y un fuerte componente territorial, el bonobo tiene un carácter pacífico y presenta un alto nivel de actividad sexual.

El sexo cumple un rol fundamental en su sociedad, ya que ejerce funciones de unión social, resolución de conflictos y reducción del nivel de estrés. Externamente también son diferentes, el bonobo es más pequeño, grácil y estilizado, y es capaz de caminar erguido durante periodos de tiempo más prolongados.

Bonobos y chimpancés están separados por el río Congo, en África, una falta de contacto que explica su diferente evolución. Ambos también se encuentran fuertemente amenazados. En el caso de los bonobos, sus territorios, situados en la margen izquierda del río, están muy aislados.

Se estima que su número se ha reducido a la mitad durante los últimos 20 años y los conflictos humanos, la caza ilegal o la destrucción de la selva ponen en grave peligro su supervivencia.