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Investigadores de la UVa analizan el decaimiento del pino negral en el centro de la Península Ibérica

Fuente. Gabinete de Comunicación de la UVa

Científicos del Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (IUGFS) de la Universidad de Valladolid (UVa) y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), situado en el Campus de Palencia, estudian el decaimiento del pino negral (‘Pinus pinaster’), una de las especies forestales más relevantes en España tanto por su valor ecológico como por su importancia económica, en el centro de la Península Ibérica.

En concreto, el trabajo forma parte de la tesis doctoral de la investigadora Cristina Prieto Recio y es llevado a cabo por el grupo de Patología Forestal, liderado por Julio Javier Diez y apoyado por Jorge Martín, y el grupo de Selvicultura y Cambio Global, dirigido por Felipe Bravo, ambos pertenecientes al IUGFS.

Como detalla la investigadora, el pino negral es la segunda especie con la distribución más extendida en España tras la encina, cubriendo una superficie de más 700.000 hectáreas en masas puras y 600.000 hectáreas en masas mixtas. Durante las últimas décadas, esta especie de pino ha sufrido un proceso de decaimiento progresivo en la Península Ibérica con unos síntomas característicos: la inusual transparencia de copa, el enanismo en las acículas (las típicas hojas alargadas y puntiagudas de los pinos), la decoloración del follaje y la muerte prematura de los árboles. En algunas zonas de Castilla y León, apunta, “estos bosques están presentando tasas de mortalidad cada vez más altas, y hasta el momento no se sabe qué factores concretos están implicados en el decaimiento y qué papel juegan”.

Por ello, el objetivo general del trabajo de tesis doctoral es revelar los factores bióticos (agentes patógenos) y abióticos (clima, propiedades del suelo y manejo forestal), que están involucrados en este decaimiento y desentramar qué papel está jugando cada uno de ellos, es decir, “si actúan como factores de predisposición, de incitación o de contribución al decaimiento”, señala la investigadora, quien agrega que el fin último “es dar una solución al problema y proponer alternativas de control sanitario y gestión forestal sostenible con el fin de garantizar el futuro de estas masas de gran valor ecológico y económico, ya que además de actuar como una especie protectora del suelo también genera productos como la madera o la resina”.

Hasta un 40% de árboles afectados en algunas zonas
La parte del trabajo relativa al papel que juegan los factores abióticos ha sido publicada en la revista científica ‘Forest Ecology and Management’. Los investigadores muestrearon 27 parcelas circulares de 15 metros de radio ubicadas en las principales áreas de distribución natural de la especie en Castilla y León. Dentro de cada parcela se tomaron diversas medidas en un total de 1.208 árboles y se evaluaron fitosanitariamente 24 árboles por parcela (648 en total). Para obtener los parámetros edáficos, se analizó una muestra de suelo por parcela, mientras que los datos climatológicos de cada una de las parcelas de estudio se obtuvieron a través del atlas climático digital de la Península Ibérica.

Mediante diferentes análisis estadísticos se evaluó la influencia relativa de las variables selvícolas, las propiedades del suelo y los datos climáticos sobre el decaimiento de ‘Pinus pinaster’ y se realizaron otros análisis para probar si existían diferencias significativas en el estado de decaimiento de este pino en función de la región de procedencia y de la localización geográfica de las parcelas de estudio.

Los-investigadores-realizan-mediciones-en-un-pino-negral.JPG_116525992 Un-pino-negral-afectado-por-defoliacion-y-decoloracion-de-la-microfilia.JPG_116528942

Los datos obtenidos a lo largo de cuatro años indican que existe “un mejor estado sanitario en las masas puras y en masas donde se han ejecutado tratamientos selvícolas como claras”. Los valores más altos de la altura media de los árboles y de la precipitación de primavera señalan asimismo “un mejor estado de salud, mientras que las masas con altas densidades de arbolado se asociaron con un peor estado sanitario”, explica Cristina Prieto Recio.

Del mismo modo, los resultados sugieren que los factores de predisposición, como la competencia y el déficit de agua, están provocando el decaimiento de la especie. En muchas de las zonas de muestreo se confirmó que hasta un 40 por ciento de los árboles estaban muertos o presentaban síntomas de decaimiento. Además, sí hubo diferencias significativas en cuanto al estado de decaimiento entre las distintas zonas geográficas, “siendo la zona de la Ribera del Duero en Burgos una de las más afectadas”, agrega.

Por otro lado, la gestión forestal sostenible es, en opinión de los investigadores, cada vez más necesaria para integrar estrategias de adaptación y mitigación para hacer frente a los nuevos escenarios y amenazas como el cambio climático y las modificaciones en el uso de los suelos. “Proponemos que la ejecución de claras intensivas y una extensión del período de rotación de ‘Pinus pinaster’ podrían utilizarse para mejorar la resistencia y capacidad de recuperación de estos bosques”, subrayan.

Avanzar en el papel de los factores bióticos
Para seguir avanzando en esta línea, el equipo científico cree necesario profundizar en el papel que están jugando los factores bióticos y estudiar la influencia y distribución de algunos de los agentes patógenos implicados, como el hongo de pudrición de la raíz (‘Heterobasidion annosum’), los hongos del azulado de la madera (‘Ophiostoma sp.’) y la planta hemiparásita del muérdago. En este sentido, consideran importante analizar los posibles tratamientos de control biológico fitosanitario frente a los agentes patógenos implicados.

Por último, si obtienen posibilidades de financiación, seguirán monitorizando las parcelas de estudio para ver la evolución del decaimiento y estudiar la regeneración natural tanto de ‘Pinus pinaster’ como de las especies acompañantes. Asimismo se plantean analizar qué medidas de selvicultura alternativa y gestión forestal sostenible se podrían aplicar para mejorar la salud de estos bosques y cuantificar su eficacia.