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UN PROYECTO DE INGENIERÍAS AGRARIAS DEL CAMPUS DE PALENCIA, NOMINADO A LOS MEJORES DE EUROPA DEL PROGRAMA LIFE

Fuente: Gabinete de Comunicación de la UVa

El proyecto Los Desiertos Verdes, desarrollado entre los años 2010 y 2015, ha demostrado la viabilidad y efectividad de nuevas técnicas de riego de árboles en áreas desertificadas, pobres y/o rocosas de Castilla y León, Aragón y Cataluña.

Para ello, se ha desarrollado y aplicado la tecnología ‘Waterboxx’ (caja de agua) para restaurar suelos degradados y reforzar sus capacidades para mejorar la supervivencia de las plantaciones

Para Zacarías Clérigo, profesor de la UVa y coordinador técnico del proyecto LIFE LOS DESIERTOS VERDES en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias del Campus de la Universidad de Valladolid en Palencia, “este tipo de premios supone un revulsivo para continuar colaborando con otros proyectos de estas características que mejoren las condiciones agroambientales y la lucha contra el cambio climático y especial en la mejora de la huella del carbono en la agricultura”.

“Con este tipo de proyectos nuestro objetivo es proponer mejoras en las condiciones de la nueva PAC (Política Agraria Común) que conlleven una mejora en el día a día del medio rural, así como a favorecer la fijación de su población” añade Clérigo.

El proyecto comenzó con la caracterización y selección de especies, así como con la preparación de plantones utilizando variedades autóctonas que se han adaptado a las difíciles condiciones climáticas.

La selección de las especies fue llevada a cabo por la Universidad de Valladolid, en cooperación con otros socios del proyecto, entre los que se encuentran las diputaciones de Valladolid y León y varios ayuntamientos implicados.

Para la selección de las especies se pensó en la conservación de la biodiversidad y el paisaje, el interés económico potencial y las características del suelo y el clima.

Se produjeron y plantaron cerca de 60.000 plantones en diferentes áreas de la geografía nacional: Matallana (Valladolid), con terrenos abandonados, usados como vertederos ilegales y muy difíciles de reforestar; San Isidro (León), con condiciones alpinas y escasa materia orgánica; Riofrío de Aliste (Zamora), con escombreras mineras; San Mateo de Gállego en Los Monegros (Zaragoza), con condiciones semidesérticas; y Viladecans – Sant Boi de Llobregat (Barcelona), donde se encuentran montañas mediterráneas con largos períodos secos y altos riesgos de incendios.

Una solución alternativa y especialmente innovadora
Usando la tecnología de los Waterboxx (cajas de agua), Aquapro B.V., una compañía holandesa socia del proyecto, desarrolló un taladro capilar para poder plantar árboles sin necesidad de riego que permite su supervivencia en circunstancias difíciles.

Los prototipos de Waterboxx se adaptaron a las condiciones locales, entre las que se incluyeron versiones fabricadas con polímeros biodegradables (polipropileno), pero resultaron costosos e ineficientes desde la perspectiva del ciclo de vida.

Por esa razón, se realizaron unos nuevos prototipos con pulpa de papel (cartón) que resultaron ser una solución alternativa y especialmente innovadora.

Los resultados del uso de las cajas de agua han sido muy positivos ya que las tasas de supervivencia se han aproximado al 80% en las diferentes parcelas.

Se determinó que el Waterboxx protege a la planta contra la sequía, los cambios de temperatura y los deslizamientos de tierra por lo que su utilización durante el primer año es fundamental para la supervivencia y consolidación del árbol y sus raíces en el subsuelo.

Se detectó, que el uso de los prototipos aumentó la biodiversidad en las áreas reforestadas y se concluyó que la viabilidad económica del Waterboxx es directamente proporcional al grado de características físicas desfavorables, las características del suelo y las condiciones climáticas que se encuentran en el entorno.

Impacto económico
Los costes de reforestar con las cajas de agua variaron significativamente según la orografía del terreno. En zonas llanas sólo representaron un aumento de costes de aproximadamente el 5% si se compara con la reforestación tradicional.

Sin embargo, el uso de los Waterboxx en zonas montañosas implica costes considerablemente más altos en cuanto a mano de obra y dificultades logísticas.

A pesar de ser muy efectivo en términos de supervivencia, el Waterboxx es aún demasiado costoso para ser viable. Esto abre oportunidades para encontrar un diseño más económico, más fácil de aplicar y a la vez sostenible para que sea una alternativa a los métodos tradicionales de reforestación.

Con la finalización del proyecto, la intención de los socios es la de promover la reforestación con el método del Waterboxx debido al ahorro de dinero en mantenimiento y consumo de agua que supone, ya que la irrigación se hace innecesaria.

A su vez, el prototipo de cartón biodegradable supone una oportunidad muy interesante para ser producida a gran escala en el futuro. Aunque esta caja no es reutilizable como la fabricada en polipropileno, puede ser usada para plantas con amplia ramificación, ahorra costes de mantenimiento y evita residuos.

La nominación a los premios BEST LIFE supone un impulso a la difusión de los resultados del proyecto LIFE LOS DESIERTOS VERDES ya que, con este reconocimiento, la Comisión Europea identifica a aquellos proyectos cuyos resultados, si se aplican ampliamente, podrían tener un impacto más positivo en el medio ambiente.

La entrega de premios BEST LIFE tendrá lugar el próximo mes de mayo en la sede de la Comisión Europea en Bruselas y está previsto que acudan representantes de la Universidad de Valladolid.

L A PRODUCCIÓN DE MICROALGAS PARA USO AGRÍCOLA MEJORA CON NUEVOS FOTOBIORREACTORES EXPERIMENTALES

Fuente: Unidad de Cultura Científica de la UVa

En la lucha contra el cambio global hay un pequeño ser con capacidades provechosas. Son las microalgas, microorganismos con capacidad de fotosíntesis repartidos no solo en mares y terrenos acuosos, también por suelos de todo el planeta.

Un proyecto Life+, en el que participa la Universidad de Valladolid (UVa), ha estudiado la forma de aprovechar estas algas microscópicas en actividades agroindustriales tanto para capturar dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero más preocupante en estos momentos, como para servir de abono una vez descompuesto.

En este marco, un equipo de la Escuela de Ingenierías Agrarias de la UVa en el campus de Palencia ha diseñado nuevos depósitos para el cultivo de microalgas. Los fotobiorreactores aceleran el proceso de crecimiento e incrementan la carga fertilizante en las microalgas.

Los suelos contienen de forma natural microalgas. En la Meseta Norte, es habitual encontrar el género Chlorella, organismo unicelular del tamaño de un glóbulo rojo pero de un intenso color verde.

“Está más presente cuando más húmedo es el suelo”, explica el catedrático de Ingeniería Agrícola y Forestal Luis Manuel Navas. “El proyecto Life+ Integral Carbon persigue minimizar la carga de dióxido de carbono en la producción agroindustrial”, resume el responsable del grupo de investigación de la UVa participante.

En un marco más amplio, la iniciativa, que involucra a centros de investigación y al sector industrial, ha diseñado un sistema circular de aprovechamiento y reutilización de residuos en el que participan las microalgas.

Los fotobiorreactores son piscinas de plástico de tres metros cúbicos de capacidad, aproximadamente, y recuerdan a las que emplean los niños para bañarse.

Allí crecen las microalgas, a las que se les controla la temperatura, el dióxido de carbono, el nivel de acidez del agua y la conductividad eléctrica producida.

El equipo científico testó digestatos como sustrato para el crecimiento de los microorganismos. Los digestatos aportan los nutrientes que necesitan estos seres y proceden de residuos de las explotaciones donde terminarán las microalgas.

En el desarrollo de estos dispositivos han colaborado investigadores de la Universidad de Burgos y del Centro de Desarrollo Biotecnológico del CSIC, ubicado en Boecillo (Valladolid). Los resultados de esta investigación han sido recientemente publicados en la revista científica Science of the Total Environment.

Vino y leche
Los digestatos que sirven de alimento para las microalgas proceden de las industrias vinícola y lechera. Pellejos y rastrojos de vides y de efluentes sobrantes de productos lácteos sirvieron para la generación de biogás.

El combustible era empleado en las explotaciones, pero a cambio dejaba un rastro en forma de digestatos y de dióxido de carbono (CO2) emitido a la atmósfera.

Los digestatos se destinaron a substrato de las microalgas, que a su vez capturan el gas de efecto invernadero. Con ello se dibuja un sistema circular. De forma global, el proyecto pretende aprovechar los subproductos de la producción de vino y leche, reducir el impacto ambiental y crear nuevos fertilizantes para uso agrícola.

“Queremos que los suelos mejorados con microalgas no solo sean más eficientes, sino que además se mantengan en el tiempo, por ello, no solo es importante que capturen CO2, sino que una vez descompuestas, las algas sirvan de abono”, resume Navas.

Para el desarrollo de estos nuevos fotobiorreactores, la Universidad de Valladolid actualizó y mejoró una patente previa. Ahora persigue transferir esta tecnología a la industria.

El proyecto Life+ Integral Carbon se desarrolló entre 2014 y 2016, si bien parte de la iniciativa se amplió a 2017. Participaron las universidades de Valladolid y Burgos, la Fundación General de la UVa, el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario de Extremadura (CTAEX), la Asociación Vitivinícola de Uclés (Cuenca) y la empresa Kepler Ingeniería y Ecogestión, con sede en Burgos.

Evan A.N. Marks, Jorge Miñón, Ana Pascual, Olimpio Montero, Luis Manuel Navas, Carlos Rad. ‘Application of a microalgal slurry to soil stimulates heterotrhopic activity and promotes bacterial growth’. Science of the Total Environment. 605-606 (2017) 610-617. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.scitotenv.2017.06.169